jueves, 27 de octubre de 2011

Entrevistamos a Ebony Clark

Esta mañana tan tempranito, os traemos la segunda parte de, conociendo a...  Ebony Clark


Antes de empezar, como no, nos gustaría agradecer a Ebony  por acceder a esta entrevista. Espero sea de tu agrado, que te sientas cómoda para responder lo que te apetezca.

Soy yo quien te da las gracias, es un placer charlar contigo, de verdad.

La primera pregunta siempre es obligada y en éste caso no iba a ser menos.

1-¿Desde cuándo escribes? ¿Eres autodidacta, sigues técnicas de algún tipo?

Escribo desde siempre, creo. Ya en el colegio empecé a escribir relatos en la clase de lengua y literatura, animada por mi buen profesor Ciordia. Y después, siempre andaba metida en algún relato en mis ratos libres; creo que lo he utilizado toda la vida como una vía de escape, un respiro que me tomo cuando quiero salirme del mundo y sus problemas, para estar conmigo misma o con quien elijo, en este caso, los personajes que invento.
Y sí, creo que podría definirme como autodidacta; no sigo ninguna técnica especial, pero supongo que el que toda la vida haya sido una ávida lectora, te ayuda a aprender un poco viendo cómo lo hacen los demás.

2-¿Qué te inspira? ¿Algún lugar en especial? ¿Algún momento del día?

A veces, todo al mismo tiempo. Creo que ya lo comenté en alguna ocasión, pero es así. Sucede que estás un día en la terraza tendiendo la ropa y ves que en la ventana de enfrente se desarrolla una escena preciosa, a lo mejor algo que forma parte de la rutina de otras personas, pero que a mí me hace latir fuerte el corazón. Por ejemplo, el otro día paseando por la orilla de la playa, te cuento que observé a una pareja que paseaba unos pasos por delante de mí; debían tener unos sesenta y tantos. Para no aburrirte, resulta que la orilla estaba cubierta de esas algas que se quedan cuando baja la marea; y él las iba apartando distraídamente con el pie porque parece que a ella le daba un poco de asco pisarlas. Vamos, que lo hacía con un gesto inconsciente, protector, y me encantó. Adoro sobre todo cuando veo escenas así en gente madura, cuando su amor se evidencia en una rutina de gestos que a mí se me antoja adorable; y creo que momentos así son los que me llevo a la silla cuando me siento al ordenador.


3-¿Cuál es tu rutina de trabajo, te sientas cuando llega la inspiración o cada día sin falta le dedicas un tiempo a tus proyectos?

Todos los días le dedico tiempo a mis proyectos, pero no siempre ese tiempo se traduce en escribir la historia en sí misma. Soy de las que prefieren sentir esa punzada de inspiración para continuar un relato, porque de lo contrario, siento que estoy forzando la escena y a los personajes, y el resultado no suele ser bueno. Cuando eso no ocurre, cuando la punzada no llega, entonces intento dedicar ese tiempo a la investigación que necesito, a la búsqueda de datos que hacen más creíble cualquier historia.

4. -¿Qué te hizo inclinarte por el género romántico? ¿Con qué subgénero de romántico te sientes más cómoda?

Es que nunca me he planteado escribir otra cosa, la verdad. Siempre me ha gustado la novela romántica como lectora, y supongo que eso hizo que las historias que se me ocurrían fueran de esa naturaleza. Aunque reconozco que prefiero que no se ciñan únicamente a la historia de amor, sino que tiene, al menos para mí, un valor añadido cuando las historias incluyen una cierta dosis de misterio, un ingrediente policíaco, una pizca de comedia…
¿Un subgénero? Me siento igual de cómoda en los dos que escribo habitualmente, la contemporánea del oeste y la histórica. Ambos me llenan por igual, aunque siempre digo que el histórico requiere una mayor dosis de esfuerzo, tal vez porque la labor de investigación es a veces interminable.

5.-¿Qué es para ti ser romántico?

Esa es una buena pregunta. En parte creo que ya la he contestado, cuando te hablé de esa ventana de los vecinos del edificio de enfrente y la pareja que paseaba en la playa. Para mí, ser romántico es algo que va más allá del típico regalo del ramo de flores en San Valentín; que está muy bien regalar flores, joyas, trapitos y todo eso, no pienses que es una crítica a los que le encanta eso. Pero por mi parte, siento que me enternece más ese roce casual de los dedos de tu pareja sobre tu cadera, mientras los dos estáis viendo las noticias o alguna película en el sofá; ese detalle de escoger de forma automática los cereales que sabe que te gustan más y servirlos en tu tazón preferido o poner la pasta de dientes en los dos cepillos antes de irse a la cama o caminar de puntillas y a oscuras para no despertarte cuando tiene que madrugar y tú no. A lo mejor son tonterías mías, pero como suelo decir, eso es lo que hace que mi corazón haga plop y se me olvide todo lo malo del día.

6. –¿Algún autor/a  que te haya marcado, con el que te sientas identificada?

Pues a lo mejor te sorprende, pero de siempre, Stephen King me fascinó, no tanto por su faceta terrorífica —que también me gusta mucho— sino por esa otra tierna y tremendamente cruda y humana que descubrí en la Milla Verde y Cadena Perpetua.
Y por supuesto, las grandes del género, las maestras con letra mayúscula: Lisa Kleypas, Johanna Lindsey, Amanda Quick…

7. –Cuando se toca fondo, ¿ayuda en algo ser capaz de expresar, volcar tus sentimientos en una hoja de papel?

Rotundamente, sí. Pero fíjate que digo rotundamente y no exclusivamente. En mi modesta opinión, es realmente importante ser capaz de expresar lo que uno siente, lo bueno y también lo malo. Siempre ayuda que tengamos la valentía de sacar fuera aquello que nos angustia, de verlo desde otro ángulo, de contarnos a nosotros mismos eso que no nos deja dormir bien. Pero también soy de las que creen en el inmenso poder curativo de la amistad, del cariño de los demás. Si tenemos la buena fortuna de contar con gente que nos quiera, tenemos que ser capaces de confiar en ellos y aceptar la mano que nos tienden cuando nos ven con el ánimo bajo. No se trata de abusar de nadie, claro está. Pero con reciprocidad y honestidad, hay que confiar en el poder mágico de esa buena amiga, la que te llama y estás depre a más no poder y te cuenta un par de chistes para arrancarte una sonrisa. Por todo lo anterior, escribir, sí, pero nunca encerrarse en uno mismo si tienes la oportunidad de contar con esa mano amiga.

8. -¿Crees en la suerte, o en el destino?

Sí, creo en ella, pero con matices. No soy de las que piensan que se puede dejar todo al azar; a veces, al destino hay que echarle una manita, ponerle voluntad y empeño a lo que deseamos. Alguien a quien conozco, suele decir a menudo que cada cual es arquitecto de su destino, y me parece que tiene toda la razón. Es obvio que hay cosas que uno no puede eludir, que no dependen de uno mismo. Pero hay que ser sinceros y no tenemos excusa si no ponemos nosotros mismos las piedras que construyen nuestro futuro y luego nos dedicamos a quejarnos de nuestra mala suerte.


9. -¿Quién es la mujer que hay detrás de Ebony Clark?

Pues una mujer absolutamente corriente. De las que se levantan a las seis de la mañana y se van al trabajo, hacen la compra, ponen la lavadora, se ven con los amigos y la familia cada vez que pueden; de las que intentan tener buen humor cuando termina el día aunque no siempre lo consiguen y a veces se sienten culpables de no ser superwoman. En fin, que en sí misma, supongo que esa mujer no es muy diferente al resto, aunque reconozco que a veces sí me siento alguien muy especial, y es cuando miro a mi alrededor y veo la cantidad de gente maravillosa que me rodea, en el trabajo y fuera de este. Ahí es cuando pienso que soy alguien muy afortunada porque esa gente excepcional me haya escogido para formar parte de su pequeño gran mundo.


10. -¿Qué cambiaría Ebony  de su vida, de su trayectoria profesional como escritora?

Prefiero no pensar nunca en eso, la verdad, ni en lo personal ni en lo profesional. Si te refieres al pasado, creo que como no es posible cambiarlo, es mejor vivir y aprender de él para hacer que el futuro sea un poquito mejor en todos los ámbitos de nuestra vida.


11. -¿Cuál es el motor que te impulsa a seguir escribiendo?

Supongo que el motor es el hecho de que siga teniendo historias que contar, ideas que siguen pululándome por la cabeza cuando me quedo un poco con la mirada perdida en algún punto blanco de la pared, y alguien me pregunta: ¿qué piensas? El día que no tenga nada que contar, me plantaré seguro, porque de la nada no se puede crear nada y aunque espero que nunca llegue ese momento porque me encanta escribir, hay que tener el coraje de decir hasta aquí llegué si se da la ocasión, por el bien de uno mismo y por respeto a los que hacen un esfuerzo enorme en estos tiempos difíciles que corren e invierten unos euros en comprar una novela.

12. –Crear un personaje, ¿es cómo crear una persona y se le ha de dar una personalidad, una vida? 

Bueno, bajo mi punto de vista, hay que ser coherente con el personaje y dotarle de unas cualidades, de unas virtudes y defectos, proporcionarle un pasado que explique un poco el porqué de su carácter, sus acciones; creo que no puedes presentárselo a los lectores como si acabaras de sacarlo de una chistera cual conejo por arte de magia; eso no resultaría creíble y le restaría emoción a la historia. A veces, puede suceder algo en la historia que haga que los personajes recapaciten y modifiquen un poco su forma de actuar. Pero, personalmente, cuando leo en una novela uno de esos giros radicales e inexplicables en los que alguien que es absolutamente despreciable se vuelve un santo, desconfío. Eso me hace pensar que el autor no sabía cómo resolver la situación y acudió al recurso deus ex machina, que es lo que hacían en el teatro romano y griego cuando sacaban de pronto a una deidad que resolvía un conflicto para el que no había solución posible, algo así como el séptimo de caballería de pronto y sin venir a cuento.


13. -¿Qué crees que hace más creíble, más atrayente un personaje?

A mí me resulta bastante creíble cuando un personaje es capaz de equivocarse, cuando tiene remordimientos, cuando mete la pata o se siente inseguro. Los seres humanos somos así en realidad, imperfectos. Y aunque pueda describir a un protagonista muy atractivo y musculoso, experto en las artes amatorias, eso no quiere decir que también los más expertos puedan tener problemas a la hora de desabrocharse el cinturón o le tiemblen las manos de los nervios en una escena de sexo, o siendo muy masculinos y arrogantes, sean capaces de llorar y demostrar sus emociones, y tener miedo por si la otra parte les manda a paseo.

14. -Cuando coges lápiz y papel, o el teclado de tu ordenador, ¿Qué se siente ante la perspectiva de iniciar un proyecto?

Un poco de todo: excitación, ilusión, nervios, impaciencia… Quieres empezarlo ya, que no se te olvide ese detallito que tienes en mente y ahora estás en mitad del supermercado y no tienes donde apuntarlo; estás impaciente por avanzarlo, por ver el resultado final, y más aún porque no has tenido tiempo esa semana y te has atascado y no puedes continuar porque tienes que investigar una cosilla que resulta esencial para la historia…


15. –Y ya que estamos, ¿tu próximo proyecto?

El más inmediato, la siguiente historia de los hermanos McKenzie. En Quédate Conmigo, presenté a esta familia y me gustaría que ahora las lectoras conociesen al sheriff de Mentone, Cameron McKenzie. Estoy trabajando en ello y espero que antes de que acabe el año, estos hermanos del rancho Harmony Rock, vuelvan a ver la luz.
Y para el 2011, otra incursión en la histórica, que será la secuela de mi última novela que aún no ha llegado al mercado español, El Club de la Orquídea, de la que espero poder hablarte un poco más en breve.

16. -¿Tu personaje propio que más te haya impactado? ¿A cuál le tienes más cariño? ¿En cuál has volcado más de ti misma?

No sabría decirlo, con sinceridad. Tal vez le tenga un cariño muy especial a la señorita Pepinillo de Lección de Amor, por ser la primera novela que me publicaron. Pero en realidad, todos tienen mi cariño y agradecimiento, todos me han ayudado a crecer como persona y a aprender como escritora, así que no sería justo que ninguno tuviera un lugar especial en mi corazón.


17. –¿Un proyecto que se te haya resistido, algo que empezaste y no has podido concluir?

Las 50 primeras páginas de una novela guardada en una carpeta de mis documentos; un reto que me espera, pero será algo a largo plazo, creo, porque requerirá bastante más tiempo del habitual si quiero que responda a mis propias expectativas. Tiempo, tiempo… ese es el gran enemigo de la mayoría de nosotras, ¿no te parece?


18. –¿Un consejo para aquellos que estén empezando en este mundo de letras?

Que no se desanimen nunca, por más que reciban esos e-mailes de respuesta de editoriales que te dicen “lo sentimos, pero su manuscrito no se ajusta a nuestra línea editorial”. Y que pongan el corazón en lo que hacen, que sean capaces de encajar las críticas, buenas y malas y aprendan de ellas. Y que lean mucho, del género romántico y de otros si les apetece, que todo va llenando huecos en nuestro baúl de los recuerdos y nunca sabemos qué información podemos necesitar para la siguiente novela. Y que no se avergüencen nunca de decir lo que leen, ni siquiera cuando un día solo tengan la necesidad de leer las recetas de cocina del Hola mientras toman el sol en la playa.

Muchas gracias por haber tenido la amable y a lo mejor suicida idea de escucharme, con lo que hablo. En serio, muchas gracias. Les mando un abrazo muy fuerte desde Canarias y les invito a conocerme un poco más a través de mis novelas o si lo prefieren, enviándome cualquier pregunta al correo ebonyclark72@yahoo.es; prometo contestar en cuanto me sea posible.

 Muchísimas gracias a ti Ebony, por tu paciencia con nosotras y por dejarnos conocerte un poco mejor. 

¿Qué os ha parecido? A nosotras nos ha encantado conocerla mejor.


2 comentarios:

LuZ dijo...

Quisiera darle también las gracias a Ebony por concedernos esta entrevista, por su amabilidad, cercanía y saber hacer. Me ha encantado!!
Como aficionada a las letras, me he visto reflejada en muchas de sus preguntas, y estoy segura que muchas de vosotras también.

Besos!!

anuar bolaños dijo...

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Agachado,
sumergido entre letras,
sordo.
¿Acaso ocurrió una llovizna
mientras no miraba?

El mundo insistió en su inventario de seres,
agitó sus ramas para llamarme.

Causa pánico descubrirse blanco
de mensajes cifrados.

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